Sunday, December 09, 2007

Gritar

¿Y qué pasa cuando quieres gritar y no puedes?. ¿Qué hacer cuando te has quedado sin voz?. Si lo que ves a tu alrededor te parece injusto, pero no tienes fuerza, no tienes foro que te escuche.

¿Y qué hacer cuando las personas a tu alrededor son sólo medio personas, medio escuchan, medio te entienden, medio comprenden?. ¿De quién es la culpa?.

¿Y qué quieres que haga, si tengo que estar en un mundo que nunca acabó de aceptarme, sólo una versión refinada de mí mismo, sólo una versión falsa, adaptada, descafeinada y edulcorada, para que los demás puedan procesarla sin demasiado esfuerzo, casi sin masticar, porque la gente no sabe masticar?.

No hay nada que hacer. La rendición es el único camino. Eso o la destrucción, porque ellos son más, son más fuertes, son casi todos. Y nosotros casi no somos nada. Estamos desperdigados, coartados, tan acostumbrados a tener que diluirnos que nuestra esencia apenas se distingue ya de lo que nos rodea, y a veces duele tanto...

Si sólo pudiera hacer que eso cambiara, si sólo encontrara algo con sentido, algo cercano, algo que mirar con mis verdaderos ojos y que no me pareciera falso, un mero espejismo de lo que debería ser.

Así que sólo hay un camino para salvarse. Lanzarse a la piscina, disolverse de una vez y para siempre. Tomar esa mente común, social, y hacer que sustituya a la mía. No pienses, sólo haz.

Porque siempre vas a pensar mal, porque no aprendiste, porque te falta una pieza que no vas a poder encontrar nunca, porque no las fabrican, no en este mundo.

Quizá el amor me salve...

Dedicado a quien me entienda, ;-).

Saturday, December 08, 2007

Ironías

La verdad es que no sé por qué titulo exactamente así la entrada del blog, como si fuera a referirme a algún evento reciente que de verdad demuestre la ironía del destino, de la vida o de alguno de los apellidos que normalmente se le ponen a la palabra, para construir esas frases hechas, refugio de los pobres de imaginación (ojo, que yo las utilizo como el que más ;-)).

Como comento no se refiere en concreto a ningún evento especial, pero sí a la sensación que te dejan en la boca y en el corazón esos momentos. Un sabor que puede variar del más amargo al más dulce, e incluso con un punto ácido, que te acelera el corazón, como cuando por ejemplo te encuentras a esa chica con la que llevas fantaseando toda la semana, en el bar aquel al que te apetece muchísimo ir desde hace meses. Así son las ironías a las que me refiero.

Quería empezar con ese sentimiento porque de lo que quiero hablar hoy es de cómo en películas y libros hay directores y escritores que consiguen reflejar exactamente ese tipo de sensaciones y otras similares. Algo tan propio y tan intimo de las personas y a la vez aparentemente tan complicado de expresar, es a veces transmitido de una manera tan genial que nunca puede dejar de sorprenderme.
¿Quién no tiene fantasías?. ¿Quién no tiene paranoias, manías, pensamientos que sólo toman sentido en la compleja estructura de nuestra mente, y que, cuando tratamos de compartirlas, notamos que se desinflan como globos, hasta ser una suerte de mal argumento, de arbitrariedad sin sentido, cuando hasta hace unos momentos eran las verdades que guiaban nuestras acciones?.

Qué maravilla. Qué maravilla poder leer un fragmento en que los pensamientos del protagonista contienen esos pedazos tan intimos de las personas, afirmados con total seguridad, y a su vez en su propia redacción, tan tintados precisamente de eso, de la falsedad de las verdades hechas a medida por nuestra mente.
-Ella me ha dicho que me deja, pero el hecho de que se despida con un "te quiero" significa que quiere que la busque, que la siga, que la rescate del miedo que siente hacia lo que verdaderamente desea.-

Entrando al dominio de lo concreto, que tanto gusta a la gente en general y tan poco a mí en particular, quiero comentar un libro y una película. El libro es "El corazón helado" de Almudena Grandes y la película Closer, de Mike Nichols.

Del libro únicamente quiero comentar que es otro de los ejemplos de una historia completa, grande y compleja, que me tiene encandilado, sobre todo por la descripción de los personajes y más en concreto de sus sentimientos.
En el libro me siento transportado al amor, al enamoramiento, de mano de uno de los protagonistas. Y no sólo allí, si no precisamente a ese lugar de su mente donde las verdades pierden su sentido y lo único que cuenta son esos pensamientos elaborados con trozos únicamente de sentimientos, tan fuertes que no necesitan tener un sentido y una base real, y que pierden todo su poder cuando se pronuncian el alto. Esos pensamientos tan nuestros, los que produce una mente enamorada.


La película requiere que le dedique más tiempo, pero tengo serias dudas de poder reflejar todos los sentimientos que me evoca. Sin embargo lo intentaré.
Lo primero que me viene a la mente de la película es la atracción que ejerce sobre mí el personaje de Alice.
Simplemente me desarma. Es el tipo de persona que quiero conocer, que quiero tener a mi lado, que quiero, necesito, que me muero por que me quiera, por que me quiera como quiere a Dan.
Una persona tan libre, con tanto para dar y aparentemente tan poco consciente de lo maravillosa que es. Una persona capaz de sacar lo mejor de tí.
Hace no demasiado una amiga me decía una frase (me encantan este tipo de frases, pero mi horrible memoria me impide conservar más una simultaneamente), que desde entonces me tiene impresionado en cierto aspecto. Por la sabiduría que creo que contiene el poder llegar a esa conclusión sobre alguien, con todas las connotaciones que tiene.
En sí misma no tiene nada especial. Simplemente me comentó de alguien: me gusta porque saca lo mejor de mí.
Quien no ha tenido esa sensación. Hay veces, hay personas e historias, que sacan lo mejor de nosotros mismos. Sacan a la persona que queremos ser, que nos gusta ser, y con ellos lo somos. A veces te puedes enamorar precisamente de eso y cuesta saber si lo que verdaderamente quieres es a la persona o que sea capaz de convertirte en ese que tanto te gusta.
Pues bien, Alice es así. Y el personaje está tan bien construido que simplemente es imposible no darse cuenta nada más verla.

Y qué decir de Dan. Mi favorito. No porque me guste, ojo, creo que es el prototipo de persona que potencialmente se arriesga a ser un desgraciado sistemáticamente, teniendo en sus manos todo, o prácticamente todo. ¿Cómo de ambiciosa puede ser una persona en su búsqueda por la felicidad?. ¿Es inteligente siempre buscar lo máximo, arriesgándote a perder lo bueno que tienes?.
Ahí entra el criterio de cada uno, la inteligencia, ambición, practicidad..., pero desde luego Dan encarna la mayor de las ambiciones en ese aspecto, combinado con una total falta de criterio para mantener lo que tiene, y una lastimosa falta de orgullo cuando ha perdido, bastante merecidamente, lo que tenía.

A mi modo de ver, tanto Anna como Larry son respectivamente personajes de alguna manera gemelos a Dan y Alice. Por supuesto con ciertos atributos que los caracterizan de manera muy marcada, reflejan la misma tendencia que sus gemelos. El inconformismo de Anna, su ambición por tener todo y la practicidad y sinceridad de Larry, su sincera aproximación a las complejidades de las historias que le envuelven entretejiendo sus vidas.

El personaje de Alice es simplemente genial. Una persona capaz de ser heladoramente distante, que ha elegido abrirse sincera y completamente a Dan. Él despreciando y no sabiendo valorar cuánto es lo que tiene, confundiendo ese amor con debilidad, con dependencia.
Larry, desde su simpleza, su, hasta cierto punto, perversión, luchando con todas sus fuerzas por lo que sabe que es lo que quiere.

El duelo entre Larry y Dan, cuya nublada vista le llevará a perder, por su propia culpa.
Y el amor entre Alice y Dan, que él conseguirá agotar.

Dan es un triste perdedor. Por egoista, por ambicioso, por querer tenerlo todo y no darse cuenta de que lo tenía, aunque no fuera exacto a sus planes.

Duele tanto el final de la película que sientes estar en la piel del protagonista o fácilmente te retrotaes a aquellos momentos en los que realmente has sido como él.

Una película que te da la vuelta al estómago por las sensaciones que es capaz de provocar, el miedo que puede evocar y la desgracia que contiene el papel de Dan.

Me encantó... y sin embargo entiendo a Dan. Le entiendo y todavía una parte de mí no comprende por qué no se puede ser así y salir victorioso... Para mí es una de esas ironías del destino.

Nos leemos dentro de unos meses.... (espero que sea menos).

Sunday, March 11, 2007

Opiniones sobre de Juana Chaos y la manifestación

Para ver las opiniones al respecto de este asunto, al blog de las opiniones ;-).

Saturday, January 27, 2007

Me la pela, cosas de la edad

Ultimamente estoy experimentando en mis carnes una sensación extraña. Debe ser que la edad está haciendo mella, y aunque de aspecto exterior, como me han dicho ultimamente, estoy igual, algo se mueve aquí dentro.

Y es que hay cada vez más cosas que me la pelan.
No llega a ser intolerancia lo que siento. Estar en el medio, siempre que haya argumentos para ambos lados, es casi una obligación moral. Ser radical sólo se lo pueden permitir, le pese a quien le pese, la gente que se deja argumentos arbitrariamente a uno u otro lado.

Lo mío es más una especie de urticaria suavecita a la falta de tolerancia de los demás. Sobre todo con las manías ajenas.
Hay quien dirá que todo el mundo las tiene, pero eso es tanto como decir que siempre las discusiones son culpa de los dos. A veces lo son, pero muchas otras, la culpa es de uno, porque ese día estaba de mal humor.
A mí me pasa que cada vez me joden más las tonterías, manías e historias de la gente.

No tengo por qué ir a la última, ni ver la última película, ni escuchar al último grupo para ser una persona con la que se pueda hablar.

No pretendo ser nada, ni me creo nada porque me apetezca ver una película en inglés para practicar inglés, porque me parece una manera entretenida y fácil de hacerlo.

No pienso mal de la gente, ni creo que nadie me vaya a engañar cuando me para por la calle, o mi casera me pide dinero. Si me intentan timar ya haré algo al respecto, pero no quiero ir por la vida con la sensación de que todo el mundo es mi enemigo.

Si le doy dinero a alguien en la calle es porque considero que estoy en una mejor situación que él, que a mi no me supone nada y a él le viene bien. No es pena, si que sea débil ni ostias. A mi me va mejor que a él en cuanto a dinero, pues se lo doy, sea para lo que sea.

Si no quiero hablar con alguien, no hablo y punto. No necesito que desaparezca de la faz de la tierra, y que no esté a mi lado por nada del mundo, paso de él y punto.
Tampoco tengo por qué dejarle especialmente claro que no me cae bien. No tengo por qué hacer la convivencia de todos imposible por mis preferencias personales.

No tengo que vestir de una manera u otra para sentirme yo mismo. Me visto de la manera apropiada a cada momento. Si tengo que ir con traje o me parece que voy bien con traje, me lo pongo y punto. No pretendo ser nada ni nadie por hacerlo, simplemente me parece lo apropiado para esa situación.

No necesito llevar mis pantalones rotos para sentirme yo mismo, y si me los pongo es simplemente porque me gustan, no voy disfrazado de nada.

No me agrada quitarme el pendiente para currar, y me gustaría llevarlo, pero si me lo tengo que quitar no me quitan mi esencia. Es un adorno.

No me agrada que las empresas tengan como principal objetivo simplemente ganar dinero, pero trabajando en ellas se ganan experiencias y dinero para lo que desees hacer. Probablemente no sea el mejor sitio para trabajar según algunos de mis criterios, pero también saco algo para mi vida haciéndolo, así que no estoy siendo incoherente por hacerlo.

Si hago horas extra es porque creo que es mi responsabilidad sacar un trabajo que se me ha encomendado adelante. No soy un machaca, ni disfruto haciéndolo, ni es para hacer la pelota a nadie. Simplemente considero que tengo que sacar ese trabajo. En el caso de que me parezca injusto, no me guste, o me parezca demasiado, me iré cuando me apetezca.

No tengo por qué hacer un millón de cosas para ser interesante. Soy como soy, y si soy interesante o no, depende en todo caso del efecto en mí que causan esas experiencias, no en las experiencias mismas.

Enhorabuena al que se pueda permitir tener posturas políticas radicales en un aspecto u otro. Mi opinión es que todo se discute en el medio. No ser un radical no es quedarse en las medias tintas, es ser realista.

Estas son algunas de las cosas que ultimamente me empiezan a molestar de los demás. Básicamente están relacionadas a mi modo de ver con la tolerancia y el bienpensar, que es la base de la convivencia.

PD: Había escrito un post que comentaba al respecto de cierto tipo de persona, pero de momento no está suficientemente pulido.

Desde la tranquilidad (La caza del carnero salvaje)

Pues sí señores, para variar hoy os voy a escribir cómodamente parapetado detrás de una de esas mañanas en las que te alegras de estar vivo. Tampoco por nada especial, simplemente el sol luce (no una barbaridad, pero no estamos en tinieblas) y aunque hace un poco de fresquito me iré a dar una vuelta después.
Supongo que tomaré como excusa una vez más el último libro que me he leído para contar algo y a ver por donde va mi mente.
El libro de hoy, señoras y señores es "La caza del carnero salvaje", de Haruki Murakami, el mismo autor de Tokio Blues. Para los casposos (claramente tengo un problema con cierto tipo de persona, creo que después dedicaré un post a ellos, como algún rapero a los típicos "listillos modernos cazatendencias") no es un autor nada raro, sino todo lo contrario. Al parecer debe ser uno de los escritores japoneses más conocidos. Nada de extraño leerse un libro suyo, muy comercial.
En un pequeño resumen del autor que leo, tachan sus novelas de humorísticas y surrealistas. La verdad es que "Tokio Blues" no era tan surrealista. Tenía ciertos toques de humor, podríamos decir cínico. Al menos el tipo de humor que surge de la amargura.
Desde luego "La caza del carnero salvaje" se adapta plenamente a ese surrealismo y también a los toques de humor. El comienzo de la novela tiene muchos tintes policiacos. Una trama de investigación que no sabes a dónde puede llevar. Pero según avanza el libro, desde luego es el surrealismo el que se apodera del control. El humor no deja la novela en ningún momento.
Desde luego es un libro muy agradable de leer, pero que al menos a mí me deja una sensación extraña.
Siempre he tenido la eterna duda si un autor cuando escribe su obra, en los casos en los que se deja bastante a la imaginación del lector, claramente tiene una historia en la cabeza, y toda su trama es coherente con ella, o por el contrario el hilo no está guiado por ninguna interpretación concreta, y la apertura de un final responde a que realmente, ni siquiera en su concepción, existió una interpretación clara.
Esto, además de ser una divagación, viene a cuento de la sensación que comentaba me deja el libro. Se cree intuir una metáfora detrás de todos los elementos surrealistas que aparecen sobre todo al final del libro. En la contraportada (malditas contraportadas, nunca las leo hasta el final porque para mí joden el libro), se dice que precisamente esta metáfora es del poder absoluto, del liderazgo. Vagamente, se puede captar así (hablo por mí claro, seguro que entre vosotros se encuentran personas mucho más capaces que yo para captar estas sutilezas), pero en todo caso esta interpretación me deja un poco vacío.

En resumen, me parece un libro entretenidísimo, desde luego que merece la pena leer, y que en mi caso deja una sensación de no saber llegar al fondo real del mensaje que quiere transmitir. No ha de ser nada que se puede conceptualizar este mensaje. Más creo que es una sensación. Pero una sensación que en mi caso no ha llegado a traspasar las páginas para llegar a mí.

Os invito a que lo intentéis vosotros.

Friday, January 05, 2007

Asfixia

Hola de nuevo queridos lectores. Hace tanto tiempo que no escribo nada que me doy asco a mí mismo, no sé si por el hecho de no publicar o por no tener cosas que decir o saber cómo decirlas.
De hecho no sé cuánto tiempo tardará este post en ser leído por algo que no sea un robot de publicidad por la poca frecuencia de actualización, pero me jodo y basta.
El título del post es por el libro que me estoy leyendo. Supongo que muchos pensarán que me va y quizá tengan razón, pero como en el fondo no importa una mierda, igual que casi todas las cosas que ocurren, pues eso, que da igual.
El libro me está gustando mucho. Es del mismo autor que "El Club de la Lucha". Las mayúsculas las pongo porque me sale de la polla que para eso es mi post, aunque no sea correcto. El hecho de nombrar que es el autor de la novela en la que se inspiró la peli que tanto ha gustado, va dedicado a los mamones colecciona nombres, listas y conocimientos. Hay que hacerlo, para que sepan que lo sabes.
Como comento el libro es curiosón, curiosón. Es de un tipo de lo más cutrecillo que he leído ultimamente. Con un cierto parecido al prota de la conjura de los necios, pero con un estilo mucho más actual y bastante más molón en el fondo, a pesar de su empeño por autodestruirse y revolcarse en sus adicciones. Lo que más me gusta son las frases lapidarias, de las que quiero dejar constancia aquí con un ejemplo de lo más ilustrativo.
(A modo introductorio decir que el prota trabaja en un parque temático donde se lleva a rajatabla el respeto por parte de los empleados del atuendo y el comportamiento propios del siglo XVIII. Hay zonas temáticas, valga la redundancia, donde se hacen tareas tales como criar animales, ordeñarlos, elaborar herramientas y todo lo que se os ocurra. El corral está lleno de pollos lisiados, debido a que los niños no tienen mejor idea que agitar los huevos que están empollando las gallinas, dando como resultado pollos ciegos, cojos y con demás defectos)
Y ahora la frase:
"[...]
Además de deformar a los pobres pollos estos alumnos de cuarto se dedican a pasear por aquí sus microbios. No es un misterio que Denny siempre se esté sonando la nariz y tosiendo. Piojos, lombrices intestinales, clamiadiasis, tiña: en serio, estos niños de excursión son los jinetes en miniatura del apocalipsis.
[...]"


A los que les guste la frase les gustará el libro. A los que no, pues bueno... que se arriesguen a leerlo si quieren, no es muy largo.

Mi tristecilla vida, donde un viaje a Praga no se disfruta y saborea más de lo que dura en sí mismo y casi ni eso, los post son caros de conseguir. Ni de coña pongo un post del viaje, así que probablemente ponga uno por cada libro que me he leído ultimamente, a saber: Brooklyn Follies y Tokio Blues.
Los recomiendo los dos.

Igual con suerte mañana os escribe Victor Mancini a través de mis manos.
Un besote para todo el mundo y, cabrones, si me leeis, ponéis un post, coño.

Thursday, July 27, 2006

Me ha salido un grano en la conciencia

Uno que ha hecho que me pique y me haga pensar que es hasta cierto punto un deber tratar de defender de manera arguementada mis posturas, mis opiniones o intereses.

De ese grano ha salido un alter ego, que podréis visitar a partir de ahora en http://opinalrespecto.blogspot.com.

Un saludo a todos, que me encuentro un poco cansado y con un sabor amargo en el alma.

Por último simplemente poner una cita que me dejo impresionado de un libro que me estoy leyendo: "El malestar al alcance de todos" y que dice:

Mi vida es como si me golpearan con ella.

Yo hoy me siento así, sino simplemente y cada vez más, como un inválido emotivo periódico. O sea un ciclotímico demasiado vago para bajar mucho y después tener que hacer toda esa subida.

Saturday, July 08, 2006

Escucha la llamada

Estaba a punto de entrar en el tan poco apetecible vagón de metro recién parado cuando lo vi. El vagón no rebosaba gente como lo imaginaba en mis peores pesadillas y, pensé: -Quizá en un golpe de suerte hasta tiene el aire acondicionado enchufado-.

Fue justo al entrar, en ese desagradable momento en que la gente empieza a pasar por delante de tí sin ningún cuidado y te dan ganas de saber dar codazos de esos que rompen narices. Un chico pasó, ni alto, ni bajo, ni gordo, ni flaco, vamos, un típico extra para poner de bulto en la peli. Él carecía de interés como espécimen, pero su camiseta tenía algo especial. No fue sólo el mensaje. Fue el momento y un "algo" que no quiero llamar casualidad, porque ni la casualidad ni la suerte existen.

"Escucha la llamada".

No eran unas letras, era un mensaje. Un mensaje para mí, venido de nada conocido, de las entrañas del propio mundo que conecta a personas sin que ellas los sepan y que el vulgo bautiza erróneamente como suerte o casualidad.

Al primer vistazo no lo supe. Seguía con mis cábalas sobre aquel hombre que había visto el día anterior dando una diatriba en contra de los encargados del aire acondicionado del metro, tratándo de convencer con su arenga a alguien para que nos organizáramos y lucháramos contra la injusticia que era el tenernos como pollos asados.

Sin embargo algo diferente hizo contacto en mi cerebro, y apliqué esa lectura casi inadvertida en la camiseta a mi vida propia. Me lo tomé como algo personal y supe que iba a recibir una llamada. Una llamada que no habría de pasarme inadvertida. Ignoraba si sería de trabajo o personal. Pero tuve conciencia clara de que había recibido un aviso por el que me sentí agradecido.

Muchos quizá no puedan entenderlo. Pero para mí es algo tan sutil como real. En el mundo hay señales, señales que indican casi todo, lo que ocurrirá y lo que ya pasó. Incluso las cosas que no podemos experimentar físicamente pero que en otro lugar están pasando en este mismo instante.

En alguna ocasión leí sobre un chamán muy cachondo y un poco cabroncete que trataba de enseñar a un joven estudioso de las plantas alucinógenas. Don Juan, que se llamaba el chamán, instruía a su discípulo principalmente en la capacidad para leer el mundo. Para poder ver las señales que a muchos pasan inadvertidas, pero que un chamán, gracias a sus especiales condiciones, enseñanzas y entrenamiento, se le aparecen tan claras como un cartel luminoso.

Yo no creo tener ningún poder especial ni mucho menos, pero tampoco creo que esos pequeños detalles que a veces nos dan que pensar ocurren por que sí, sino que están como efectos precisamente de otras cosas que suceden. Una palabra intuída, una persona que sabes que vas a ver una noche, una apuesta que con toda certeza sabes que vas a ganar. Hay señales, pero hay que saber leerlas, o ser lo suficientemente receptivo.

Mucha parte de esa pequeña pesadilla diaria que constituye el viaje en metro estuvo dedicada en mis pensamientos a esa certeza, pero como siempre ocurre con los detalles, poco a poco se fue diluyendo en calores y apreturas. Cuando llegué a mi casa había desaparecido de lo que se podría llamar la primera línea de mi conciencia.

Entre en mi casa y tuve una maldición interna para la persona que hubiera dejado los cacharros sin fregar la noche anterior, tratando de no personalizar para no crear rencillas innecesarias, y me entregué extasiado a la nada. Por supuesto mi móvil había quedado sin sonido sobre mi mesilla, de manera que me sería imposible oirlo como casi siempre que disfruto de mi tan querida nada.

Una hora después y sin que nada memorable hubiera pasado (recordemos la nada a la que estaba entredado en cuerpo y alma) recordé de nuevo la señal del metro. En secuencia vi toda mi vida pasar ante mis ojos (salir de la nada no es fácil) y la secuencia terminó con una urgencia al recordar que no había puesto el sonido del móvil y que me había desentendido completamente de él. Aparté los viscosos tentáculos del sofá que me atrapaban y me apresuré (correr, correr, no es algo que haga muy a menudo, si es que lo que tengo en la mente asociado a ese remoto concepto es efectivamente correr) a ver mi teléfono abandonado a su suerte.

Estaba sonando, así que lo cogí rápidamente. Era una antigua amiga de erasmus. Me comentó que eran malas noticias, y en una breve conversación me contó que un chico que ambos conocíamos se había suicidado hacía unos días. La noticia me impresionó, claro, como no podría ser de otra manera. Pensé en lo poco que la gente mira a los que están a su alrededor y tratan de hacerles sentir mejor. En ese momento me apeteció precisamente dedicar algo de tiempo a pensar si había alguien que pudiera necesitar de mi compañía, aunque fuera de una simple charla, entre aquellas personas a las que los reflejos no te impulsan a llamar.

Recordé a Juan. Conocido, casi amigo en una ocasión, me lo había encontrado en el autobús como hacía un mes. Entre curvas y tragos de agua mineral me había dejado una impresión bastante triste de la vida que llevaba en Madrid, y al final nos dimos los teléfonos para, como supusimos ambos, probablemente no volver a hablar hasta que nos encontráramos en otra ocasión.

Decidí llamarle. Quedamos para tomar algo y tuve una de las mejores tardes que recordaba por Madrid. A partir de ese momento seguimos hablando y quedando frecuentemente ese verano, para que al final acabáramos siendo compañeros de trabajo.

Recientemente hablábamos de la tristeza y la depresión y él me comentó lo increíblemente triste que se sintió a su llegada a Madrid, y que en el fondo de su corazón me agradecía infinitamente aquel verano y esa llamada que recibió. Seguimos hablando de temas similares y nos despedimos hasta el siguiente lunes.

Cuando he llegado hoy a casa, del portal salía un chico. Ni gordo, ni flaco, un poco feo eso sí, pero nada del otro mundo. Pero tenía algo especial. En la camiseta tenía escrito algo gracioso, ahora no lo recuerdo. Pero me transportado a otro día de verano. Un día que creo que ya conocéis y he recordado una llamada.